viernes, 9 de diciembre de 2011

Ven despacio.

El repiqueteo de sus gotas desafiando al suelo marcan circunferencias preciosas. Belleza infatigable es la lluvia! Sus gotas caen al vacío, como sierpes con antídotos, me invitan a unirnos, me seduce y me mantiene taciturna, me quita el sueño para fundirnos en la penumbra. Me mojo, danzo con ella, porque es esbelta, es mujer insondable, paz invaluable! Mi voz se quiebra, mis ojos azorados tiemblan, mis labios se dilatan, mis sentidos se deleitan. Ella me abraza, me vuelve acuática, y nos desmoronamos juntas. Soy ella, soy lluvia y somos una, en un instante perpetuo en mi piel de luna. Se entromete en mis poros cura mis laceraciones, y somos sangre, somos genuinas sensaciones, lluvia de mi sangre! mi sangre de lluvia! Nos derretimos en el sueño eterno, en el alba etéreo del encuentro. Fraternal lluvia, eminencia de la naturaleza, me vuelves musa y trastocas mi fortaleza! Hermana sangre de lluvia, hermana sangre entrañable, lluvia de beldad inefable!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

De lo trascendental.

Al el del medio.

Y así fué como finalmente me entregué
a la conversación con la luz.
Dejé de mirar
en dirección
al suelo para elevar mis ojos
en el momento justo
en que el sol se
desprendía de las nubes tormentosas
atormentadas,
tempestuosas.

Todo es de un naranja suave,
un verde raudo y terso,
un azul intenso,
y un rojo dulce.
Todos los colores son puros,
todos los minutos son vivos.

Y ahí comprendí,
ahí rechacé el miedo a ser
pura,
el temor a ser ánima,
sustancia y
feminidad,
mujer fraternal,
sin lo fortuito del instante,
con la voluntad no vacilante,
me entregué
y abracé mi sangre,
sentí su fuerza
y lloré,
de alegría reí,
de alivio lloré.

Miré sus ojos
y comprendí mi existencia,
el brillante me abrazó
y magnificó mi vivencia.
Entendí, por fin entendí.
En su luz ví mi reflejo,
y todo es de
una
fuerza
indescriptible,
no hay
palabra posible,
para adjetivar,
lo tangible,
del amor por
la estirpe.

viernes, 7 de octubre de 2011

Profecía de la crueldad (Críptica).

"Yo le diría que no intente atravesar esta cripta impenetrable que no contiene ni sostiene"

-Habitación:
¡Brillan luminosas esferas de puerilidad!
Se ahonda la rabia, se incrementa la sincronización de los odios. Oh! hablo del odio.
El cauce ocurre, los ojos succionan aire, se hinchan y revientan en acuosos lamentos.
Sobre la cama, pilas y semipilas de humillación desbordan la madera, y se quiebra el algodón, las plumas giran dibujando espirales en el aire... se despedaza el hierro...
Vos y esa estructura que parecía infranqueable se liberan de su severa obligación, se sublevan ante la linealidad.
Esa tarde lluviosa caí desde el mar. Exploré un cosmos intrincado casi inasequible, una galaxia nunca desentrañada, muy lejos de lo conocido, muy lejos de parecerse al identificable Orión. Solté mis brazos y me hundí en su cuerpo iridiscente y boreal, caminé profundo y abrí la puerta del abismo. Me arrulló y apaciguó mis vacíos, derramé mis palabras y como siempre todo termina siendo tan onírico.
¿Debería temer? ¡No puedo encarcelar los balbuceos que dan rienda suelta a mi sangre trémula!
Debería temer al frenesí. Todo huye. Todo se escapa y se extingue. Todo claudica. Toda plataforma se derrumba antes de llegar al supuesto tope.
Debo temer, la furia muestra su rostro pálido de ojos desorbitados y los violadores de letras patinan en la niebla de la noche.
-Exterior:
Hoy la luna es Cinthia, protectora de los cazadores, me alumbra, me socava y me observa tenebrosa susurrándome mis propios cuestionamientos. Cinthia se oculta y le cede el timón a la gran estrella... el sol, siempre tan avaro, que costoso es contemplar la belleza de sus halos!
Una sensación fría se propaga, me congela porque ya no estoy. Me ves, pero mis ojos habitan ya otro plano. Sólo distingo luces pobres, marchitas, y la urbe caníbal alrededor. Las luces pasan, todas son iguales siempre el mismo sepia oscuro, siempre el mismo color, la misma agonía.
-Interior:
¡Ingenuas mustias! Siempre tan expuestas... clausura y silencios. Oh! hablo del silencio, siempre, el silencio siempre...(Es tan lúgubre el tránsito al que me obligo, tan silencioso el proceso) Porque no hay río que no exista en el silencio.
Vacilante porvenir, han caído todas las hojas de tu árbol y formaron una aureola sepia en la imperfecta circunferencia de tus lemas restantes, tus contratiempos.
Me recuerdan, los recuerdo, pero ya no sé los nombres de los que se escaparon de mi... no hay placas.
Entonces me fuí, concurriendo al enigma indescifrable en la imperfecta circunferencia de mis lemas restantes, aguardando contratiempos y suspirando sequías en la penumbra.

¿Acaso será que esto carece de entrañas?
¿Esto quien es?

viernes, 30 de septiembre de 2011

Preludio prematuro

Yo murmuro huellas,
vistas hacia allá,
a lo lejos
atravesando el horizonte,
donde se funde
tu mirada exorbitante.

Como viento de fuerzas
mayúsculas,
rondas las ventanas
de mis ansias
esperanzas,
de vuelos angelicales
con aleteos placenteros
tu silueta paralizante.

Todo se transforma en un latido,
un recuerdo,
un arduo camino,
mientras mis frías pretensiones
multiplican asperezas
succionando los clamores
de mis finas desmesuras.

Y el olvido crudo
no quiere empirismo
mis sábanas yertas
se congelan en un silencio,
hablan mudas
del silencio.

¿Y el tinto en mi ropa?
¿y el boceto creado por tus manos?
¿y la mañana que no deja de ser noche?
pasa que todo es un sueño.
pasa que el tinto no es uva,
el árbol no tiene corteza,
y la mañana aún ni siquiera se avecina.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Bitácora (2ºdía) Quizás lo último de...

¿Del Invierno?


A que la crónica sea un fracaso retundo, no quiere decir necesariamente que el secuestro lo sea, mucho menos el suicidio. Mi defensa es solo el chaleco que llevo puesto (por el mero hecho de nombrar algo, cualquier cosa) y estas plegarias débiles que habitan en el mareo infinitamente circular de mi boca.
Que silencio aterrador me regala hoy el océano! Que oscuridad inquebrantable rodea al mundo en esta noche de lamentables sinsabores! Debo seguir entregándome a ella, a él, sin dejar que me atraviese cualquier tipo de subterfugio huérfano de razón.
Es casi una ofensa, es casi una ofensa a las estrellas tus ojos brillantes con iris de agua salada!
Indefensa estoy y me interrogo por milésima agotadora vez el origen indescifrable de tu nimbo natural, el misterio de tu súbita presencia en la utopía de mis pensamientos etéreos.
Me entrego al masoquismo inefable de la vida. La vida siempre siendo muerte, la vida como suicidio inminente, la vida que secuestra a los inmortales.
¿Debería calificar mis deseos como hambrientos? ¿O acaso debería yo llamarlos insaciables? ¿y simultáneamente dar fin a mis pulsiones impacientes?
Esto ya es un suburbio, ni siquiera un horizonte, es una periferia cuadrada sin siquiera un mínimo núcleo, un caroso latiendo, es solo periferia.
Estas son voces y solo voces... me susurran lento desde un lugar muy oculto, desde las partes nunca identificadas de mi cuerpo. El aullido visceral del piélago, el rugido impactante de sus olas pentagramadas, el mar devorándolo todo, el agua reproduciéndose a miles de litros por segundo invadiendo el singular islote protector.
Y vos solo y atemorizado en la balsa esperás encontrar una botella que vaga a la deriva de las aguas con el mapa que dibujaste al comienzo, con el camino que pensás indicado para alejarte fugazmente de las frutas incendiadas del averno y rescatarte de esta fluctuación perturbadora.

La viste antaño,
mecida en las cuerdas inexperimentadas,
y un instrumento,
y una excusa,
y el fermento en sus palabras,
movilizó tus entrañas.

Hoy, no
hoy, ya no mirás su alba
ni su piel interrogás,
solo te dedicás a ignorar,
ignorar para no caminar,
ignorar para no arriesgar,
ignorar hoy,
ya no mirás su alma.

Se disipan mis articulaciones vencidas de tanta lágrima. Ya no caben dudas, el manto que se mece a causa de tu brisa es el talentoso orfebre que moldea mis alegrías de hoy, también las del ayer.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Reencarnación poética.

Oh! estimada y consagrada poesía!
Yo que devota de tus palabras me busco en ti,
Hoy he de despedazarte impunemente,
asesinarte de insultos metafóricos!

Mi crimen es tal,
que ni siquiera podré materializarte en la tinta viva
de mis pensamientos.
Intentaré componer un ritmo fugaz,
así la agonía no se perpetúa
hasta el canto de las alondras.
Así no existirá perpetua agonía,
para impedir que mis segundos te sigan devastando.

Podría darte yo mis razones,
pero éstas son tan evanescentes como
el tiempo mismo.
Sin intentar argumentarlo,
ni justificarme,
me aqueja el poderoso silencio silábico,
y la cintura quebrada de tus versos inaudibles.
Las propiedades destructivas de este clamor van arrasando sobre tu métrica!

Se fecundan las altas horas,
con la irreverencia de mi ortografía,
lo irrisorio de mi dolor,
con nuestro oprobio natural.

Me dueles tanto mi querida!

Quizás por esto hoy soy una de tantas
pecadoras de lo absurdo,
habitando el secuestro de las letras.
Desnudarte,
y mutilarte en tu encuentro!
Qué difícil ha sido hallarte por las mareas
de papel!

Te sentí junto a mi,
pero desde hace unos días
hay un muro inquebrantable de aire
dividiendo nuestras vidas!
Oh! Qué ardua la búsqueda del diálogo!
Que imposible encontrarte un viernes!

La irreverencia de mi ortografía,
Lo irrisorio de mi dolor.

Los minutos pasan y el cortejo trota hacia
El destino,
Los jinetes aceleran orgásmicamente los carruajes,
en el sigiloso camino.
Oh presuroso destino! Me fuí contigo
Y doy la extremaunción a tu poesía.

viernes, 26 de agosto de 2011

Bitácora (3º día)

Y es que no se si estoy siendo parte de un naufragio mortal,
o resguardada en la bóveda carcelaria de mis temores.
Hay una asfixia constante que respira demasiada pureza al rededor, desorientadamente movilizada, vertiginosamente sacudida, espasmódicamente entreabierta...
Mente desorientada,
mente vertiginosa,
mente espasmódica.
mente, miente.
mi mente.
mi ente.
Y es que no se si estoy frente a la aireada y verde alameda,
o resguardada bajo las piedras contaminantes de mis inseguridades.
De pronto me percibo ahí, saborizando la magia del mar que se encuentra a distancias incalculables, pero que se desdobla en mi alma como un corazón sensible y flexible, como el tallo frágil de mis recuerdos.
Y tu alma, un diamante eminente, enigmático, deliciosamente indescifrable
descubierto por algunas pocas siluetas afortunadas y azarosas.
Tu ausencia y tu presencia, tu consistencia e intermitencia.
Incertidumbre – noche – oscuridad – vértigo- abismo- movilizante- ojos – labios – ensueño – paralizador – boca – batalla- derrota- victoria- batalla – mar- inabarcable – incontenible - RIESGO - isla - inseguridad- océano- oleaje - orilla - poesía - recuerdo- carta- nombre- vos- yo- nadie - IMPOSIBLE - nunca- yo- nunca - vos. Son palabras que selecciono para que caminen por el viento diurno y nocturno, porque así se escriben estos días para mi.
Ahora robo algo del aire para dibujarte y contemplarte frente a mi, para suavemente acompañarte hasta el umbral y dejar que fluyas por el laberinto que es mi sangre, mi fluido más vital, suelto tu mano para que le robes sonido a mis sentidos creando una sinfonía formidable, una sinfonía gutural, nuestra, de vos y de mi.
Sentada en la puerta, miro el paisaje pictórico de mi terraza, entonces agudizo la vista y contemplo el punto donde convergen nuestras vidas, lo considero de una belleza intransferible, mis palabras se ven opacadas por la elocuencia de tus curvas masculinas, mis palabras prefieren resguardarse para darle permiso a mis ojos de buscar y recapitular cada parte de tu cuerpo para inmortalizarla dentro mío, como mi propia identidad, porque formás parte de ella, decido que formes parte de mi... te invité a entrar y a que te acerques para tener el privilegio de observarte más de cerca, para convertirme en una arqueóloga improvisada y desmenuzar tu mirada, cubrirme con tu balbuceo solitario y poblarme de tu nombre para pulverizar las horas dolidas de tu ausencia.